Los alumnos de 2º A han querido celebrar este día regalándonos unos dibujos para desear paz y no violencia en el mundo



En ciudades como Sevilla, donde los espacios públicos son cada vez más valorados por su limpieza y mantenimiento, el papel de las empresas de limpieza que se especializan en retirar los desechos de mascotas, especialmente perros, se ha vuelto esencial. Las calles, parques y zonas comunes deben mantenerse en condiciones higiénicas no solo por estética, sino también por salud pública. Las empresas del sector han adaptado sus servicios para responder a esta necesidad creciente. Con el aumento de mascotas en los hogares, la demanda de limpieza específica tras animales ha crecido exponencialmente en los últimos años.
Una empresa de limpieza Sevilla que ofrezca servicios post-mascotas no solo debe contar con equipos especializados, sino también con personal capacitado para trabajar en entornos urbanos de alta circulación. Estas empresas están adoptando tecnologías como equipos de agua a presión, productos biodegradables y sistemas de detección de zonas afectadas por residuos animales. Este tipo de servicio se solicita tanto por parte de particulares como por comunidades de vecinos y ayuntamientos. Además, muchas empresas incluyen en su oferta limpieza de fachadas afectadas por orines, lo que aporta valor añadido a su actividad comercial en la ciudad.
Para que una empresa pueda ofrecer servicios de limpieza profesional en la vía pública o espacios comunes, es imprescindible contar con una licencia de actividad emitida por el ayuntamiento correspondiente. Esta licencia garantiza que la empresa cumple con todos los requisitos legales, ambientales y de seguridad laboral. En Sevilla, la normativa es muy estricta en cuanto a este tipo de actividad debido a la interacción constante con ciudadanos y mascotas. Por eso, cualquier empresa de limpieza que aspire a trabajar en este sector debe contar con una documentación perfectamente en regla y actualizada para evitar sanciones.
Muchas empresas de limpieza en Huelva han servido de ejemplo en cuanto a innovación en el sector de limpieza tras animales. Esta provincia ha sido pionera en el uso de sistemas de mapeo para identificar zonas con alta incidencia de residuos caninos. Estas prácticas, exitosas en Huelva, están siendo replicadas por empresas de Sevilla que buscan mejorar sus estándares de calidad. La colaboración entre municipios también ha facilitado el intercambio de protocolos, aumentando así la efectividad del servicio. Este enfoque colaborativo ha generado un modelo que podría aplicarse en más ciudades andaluzas con resultados igualmente positivos.
Uno de los pilares de las empresas modernas dedicadas a la limpieza tras mascotas es el respeto al medioambiente. Para ello, se utilizan productos ecológicos que no dañan ni a las personas ni a los animales. Las empresas sevillanas buscan minimizar el uso de químicos agresivos y reducen el consumo de agua a través de sistemas eficientes. Además, muchas han incorporado vehículos eléctricos a sus flotas, lo que demuestra un compromiso real con la sostenibilidad. Este enfoque responsable es también un factor diferencial a la hora de elegir un proveedor de servicios en zonas urbanas sensibles y de alta exposición.
Las campañas de concienciación sobre la importancia de recoger los excrementos de los perros son tan necesarias como el trabajo de las empresas de limpieza. En Sevilla, varias campañas han contado con la colaboración directa de estas empresas para reforzar el mensaje. A través de charlas, señalización y materiales gráficos, se busca reducir la reincidencia de comportamientos irresponsables. Este tipo de sinergia entre el sector público y privado demuestra que la solución pasa tanto por el servicio eficiente como por la educación de la ciudadanía en hábitos responsables.
La innovación también ha llegado a las empresas de limpieza que operan en Sevilla. El uso de tecnología como sensores para detectar áreas contaminadas, apps para reportes ciudadanos y drones para monitoreo de zonas verdes ha transformado el sector. Estas herramientas permiten una respuesta más rápida y eficiente ante problemas puntuales. Además, muchas de estas innovaciones nacen de la colaboración entre empresas tecnológicas y operadoras del sector limpieza, creando así soluciones adaptadas al contexto local. Esta evolución tecnológica mejora la calidad del servicio y refuerza la confianza del cliente en la eficacia de las intervenciones.
Extintores en el hogar: lo que nadie le cuenta y usted debería saber.
Mire usted, no es de recibo que hoy en día, con todo el conocimiento que tenemos a mano, sigamos viviendo en casas que están peor equipadas que un chiringuito de carretera en agosto. Que si el microondas, que si la freidora sin aceite, que si Alexa y sus monerías… pero ni un mísero extintor a la vista. Y luego pasa lo que pasa, que nos pilla el toro y no hay quien lo toree.
Porque sí, en este país nos gusta mucho lo de improvisar, pero cuando se trata del fuego, no hay margen para heroicidades de última hora. Tener un extintor en casa no es una opción decorativa, ni una excentricidad de cuñado que vio muchos documentales. Es una necesidad. Y, permítame que le diga, es también una cuestión de responsabilidad elemental.
Aquí no valen esas comparaciones facilonas que le sueltan por ahí tipo “en el contexto del hogar moderno…”. No, señor. Hablemos claro y sin florituras. Hay que tener en cuenta dónde lo va a colocar usted y para qué lo va a usar. No es lo mismo una cocina con vitrocerámica que una donde se fríe hasta el café. Porque sí, hay quien lo hace.
El extintor doméstico más recomendable es el de polvo ABC de 1 kg o 2 kg, porque sirve pa’ casi todo: fuegos sólidos, líquidos e incluso eléctricos. No ocupa mucho, se cuelga en una pared, y ahí está, calladito, hasta que le toca actuar. Y cuando actúa, amigo mío, actúa de verdad.
Eso sí, huya del CO₂ salvo que sepa muy bien lo que hace. No es para andar jugando. Los de espuma son más limpios, sí, pero menos versátiles. Y como esto no es una boutique del fuego, sino su casa, apueste por la funcionalidad.
Y llegamos al meollo del asunto. ¿Dónde y cuándo es obligatorio tener un extintor? Pues no le van a mandar la Guardia Civil por no tener uno en casa, pero en cuanto pisa usted un garaje comunitario, un local comercial o una vivienda turística, la cosa cambia. Ahí sí hay normativa que manda y no perdona. Cada espacio tiene su legislación específica, y hay que cumplirla con la misma seriedad con la que se paga el IBI.
En viviendas particulares, no es obligatorio por ley tener un extintor, pero no se engañe: eso no significa que no sea necesario. Más bien al contrario. Si usted tiene escaleras, una instalación eléctrica antigua, una cocina de gas o simplemente sentido común, lo va a querer tener. Créame.
Y si vive en una comunidad de vecinos, revise bien las normas internas. Hay garajes que, por superficie, deben tener uno cada 15 metros, señalizado y con mantenimiento al día. No lo decimos nosotros, lo dice la ley. Pero claro, a ver quién la cumple…
Esto no es una reliquia que su suegra le regaló y usted quiere disimular. El extintor tiene que estar accesible, visible y libre de obstáculos. Lo ideal: en la cocina, a la entrada del pasillo, cerca de la puerta. No lo meta dentro del armario bajo el fregadero, por Dios, que luego a ver cómo lo encuentra con los nervios.
Cada extintor tiene una vida útil que ronda los 20 años, pero eso no significa que usted pueda olvidarse de él como de aquella planta que nunca regó. Hay que hacer revisiones periódicas: una visual cada tres meses (que la aguja esté en verde, que no tenga óxido ni abolladuras), una revisión anual por técnico autorizado y una retimbración cada cinco años. Si no sabe lo que es eso, búsquelo. O mejor: llame a un profesional.
Porque si no está operativo, el día que tenga un incendio se va a llevar una sorpresa peor que la factura de la luz. Y ese día no hay tiempo para lamentos ni para tutoriales de YouTube.
¿Es caro un extintor? Hombre, no es un paquete de pipas, pero por 20 a 40 euros puede usted dormir tranquilo. Algunos se gastan más en una cena de sushi que en proteger su vivienda. Así nos va.
Y si tiene segunda residencia, coche, caravana o barco, también le conviene tener uno ahí. Porque el fuego no avisa, ni entiende de códigos postales.
Compre extintores con certificado CE y marcado de homologación.
Evite los de dudosa procedencia en plataformas online.
No manipule el extintor usted mismo si no sabe cómo hacerlo.
Si lo utiliza, aunque sea un poco, sustitúyalo o recárguelo inmediatamente.
Revise siempre el estado del precinto y la boquilla.
Nos pasamos la vida decorando el salón, comprando muebles y buscando el jarrón perfecto. Pero lo que de verdad puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia, es eso rojo, discreto y eficaz que cuelga junto a la puerta.
El extintor no es un lujo ni un capricho. Es un seguro de vida silencioso.
Y como decía mi abuela: “el que tiene prevención, tiene medio camino hecho”.
Abrir un establecimiento dedicado exclusivamente a la venta de comida para llevar se ha convertido en una de las alternativas más dinámicas dentro del sector alimentario. La movilidad del consumidor contemporáneo, unida a la necesidad de inmediatez y conveniencia, ha impulsado a miles de emprendedores a apostar por esta modalidad.
Para consolidar un proyecto rentable y plenamente conforme a la normativa, es indispensable conocer los requisitos legales, técnicos y operativos que regulan esta actividad en España. A continuación, presentamos una guía exhaustiva que permite entender cada aspecto clave para iniciar este tipo de negocio con seguridad y solvencia.
La adecuación del local constituye la primera fase crítica del proceso de apertura. Es imprescindible validar que el espacio cuente con condiciones óptimas de accesibilidad, seguridad contra incendios, aislamiento acústico y cumplimiento de las normas de higiene alimentaria. Una de las inversiones prioritarias dentro de los negocios de elaboración directa de alimentos es la ventilación y la correcta evacuación de humos.
En este apartado, muchos emprendedores se plantean comprar campana extractora industrial, ya que este sistema garantiza una extracción segura, eficiente y legalmente aceptada para la manipulación continua de productos calientes. Este tipo de equipamiento debe ser instalado por profesionales acreditados y cumplir el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), además de ajustarse a las ordenanzas municipales vigentes en materia de emisiones y ruidos.
En paralelo, la distribución interior del local debe permitir la separación adecuada entre áreas sucias y zonas de manipulación alimentaria, integrando superficies fáciles de limpiar, puntos de agua, iluminación adecuada y recorridos seguros tanto para empleados como para proveedores.
La operativa diaria dentro de un negocio de comida para llevar exige fluidez, higiene y resistencia de materiales. Por ello, numerosos establecimientos optan por comprar mesa acero inoxidable como parte de sus superficies de trabajo. Este tipo de mobiliario es altamente demandado por su durabilidad, fácil limpieza, compatibilidad con normativas sanitarias y resistencia a la humedad y la temperatura. La elección de mesas, estanterías y mostradores de acero favorece la instalación de un flujo de trabajo más ordenado, reduce riesgos de contaminación y permite cumplir los requisitos recogidos tanto en el Real Decreto 3484/2000 como en el Reglamento (CE) nº 852/2004.
Además del mobiliario, resulta imprescindible disponer de sistemas de conservación térmica, almacenamiento refrigerado, vitrinas expendedoras, utensilios profesionales y un protocolo de limpieza documentado conforme a los criterios del Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos (APPCC).
La tramitación administrativa es una de las consultas más habituales entre emprendedores que desean abrir este tipo de negocio. La buena noticia es que, en España, obtener una licencia para take away no implica solicitar permisos propios de actividades de hostelería tradicional. Dado que no existe servicio en mesa y la actividad se considera inocua, la mayoría de los ayuntamientos permiten gestionar este tipo de establecimientos mediante declaración responsable, siempre que el local cumpla las condiciones técnicas y sanitarias exigidas por su normativa municipal.
Antes de formalizar cualquier contrato de compra o alquiler, es obligatorio solicitar la visita de un técnico cualificado que evalúe si el espacio puede ser habilitado para la actividad. Posteriormente, se deberá elaborar un proyecto de actividad que defina instalaciones, distribución, ventilación, medidas de seguridad y cumplimiento normativo. Muchos municipios exigirán pruebas acústicas, certificaciones eléctricas y documentación sanitaria previa a la apertura.
La actividad de los comercios dedicados a la elaboración y venta de comida preparada está regulada por un conjunto de normas obligatorias que garantizan la protección del consumidor y la adecuación estructural del negocio. Entre las disposiciones más relevantes se encuentran:
Real Decreto 3484/2000, relativo a las normas de higiene para alimentos preparados. Regula conservación, etiquetado, manipulación y exposición.
Reglamento (CE) nº 852/2004, que exige que todos los empleados dispongan de certificado de manipulación de alimentos, así como la implantación del sistema APPCC.
Código Técnico de la Edificación (CTE) y RITE, que determinan las condiciones técnicas del inmueble en materia de ventilación, climatización, seguridad y accesibilidad.
Real Decreto 1376/2003, aplicable en caso de elaboración, exposición o manipulación de productos cárnicos.
El local, además, debe contar con aseo para el personal, accesibilidad para personas con movilidad reducida, señalización de emergencias, extintores visibles y sistemas de extracción aprobados por la comunidad de propietarios y el ayuntamiento correspondiente.
Para garantizar que el negocio opere de manera segura y eficiente, se deben considerar varios elementos clave:
Accesibilidad universal en todo el recorrido comercial.
Señalización de emergencia conforme a normativa antiincendios.
Aislamiento acústico certificado para evitar sanciones municipales.
Extractores y ventilación independientes orientados al exterior.
Protocolos estrictos de higiene, conservación y manipulación alimentaria.
Gestión documental de proveedores, APPCC y controles de limpieza.
Cumplimiento riguroso de horarios y limitaciones municipales.
Una correcta planificación de estos elementos no solo evita sanciones, sino que contribuye a un modelo operativo sostenible y competitivo.
Abrir un take away es una excelente oportunidad de negocio en un mercado en expansión, siempre que se cumplan todas las exigencias técnicas, sanitarias y administrativas que establece la normativa española. Con un proyecto bien planificado, un local adecuadamente equipado y la documentación en regla, este modelo comercial se convierte en una alternativa sólida para emprendedores que desean una operativa ágil, rentable y alineada con las nuevas tendencias de consumo.
Si estás considerando abrir un negocio de hostelería, entender la diferencia entre licencia de bar y cafetería es un paso imprescindible. La elección correcta no solo determina las actividades que podrás ofrecer, los horarios de apertura y cierre o los requisitos técnicos del local, sino que también influye directamente en el cumplimiento de la normativa sanitaria y de seguridad. En este contexto, el mobiliario de hostelería de acero inoxidable se convierte en un elemento clave, ya que garantiza durabilidad, higiene y facilidad de limpieza, aspectos imprescindibles para la obtención de cualquier licencia.
Un bar se define como un establecimiento con barra, donde se sirven principalmente bebidas y se puede ofrecer servicio de mesa. La preparación de alimentos es limitada, centrada en tapas, bocadillos o platos sencillos elaborados en plancha eléctrica o microondas. Entre los distintos tipos de licencia de bar destacan:
En todos los casos, la elección de mobiliario de hostelería de acero inoxidable es determinante. Desde mesas de trabajo hasta superficies de preparación, este tipo de mobiliario asegura cumplimiento normativo y facilita las inspecciones municipales. Además, es compatible con sistemas de ventilación y extracción que se requieren según el tipo de licencia, como una campana extractora industrial con motor, fundamental para la correcta evacuación de humos en cocinas profesionales.
La licencia de cafetería permite ofrecer una gama más amplia de bebidas, incluyendo cafés, infusiones, batidos y helados. Aunque los horarios pueden ser similares a los de un bar, la cocina de una cafetería presenta limitaciones en cuanto a equipamiento y potencia. La instalación de equipos industriales adecuados es clave, incluso en locales con cocina pequeña, ya que la normativa exige sistemas de extracción de humos homologados y superficies de trabajo resistentes y fáciles de limpiar.
Para asegurar el cumplimiento de estas exigencias, es recomendable contar con elementos como un fregadero de acero inoxidable, que combina durabilidad, higiene y resistencia al uso intenso, siendo indispensable tanto en cafeterías como en cocinas escolares o profesionales.
La licencia de restaurante es la más estricta y requiere:
En este escenario, la elección de mobiliario de hostelería de acero inoxidable es imprescindible. Su uso garantiza inspecciones técnicas más rápidas, facilita la limpieza y protege la inversión frente a desgaste por calor, humedad o uso continuado. Además, contar con superficies de acero inoxidable y sistemas de extracción eficientes acelera la aprobación del proyecto por parte del ayuntamiento y asegura el cumplimiento de la normativa vigente. Para conocer más sobre la diferencia entre licencia de bar y cafetería, es recomendable revisar guías especializadas y consultar con técnicos especializados en proyectos de hostelería.
Existen además licencias específicas para otros tipos de establecimientos:
Cada comunidad autónoma puede incluir licencias específicas para locales tradicionales, como furanchos en Galicia, chigres en Asturias o guachinches en Canarias. Por ello, es crucial verificar los requisitos locales antes de iniciar cualquier proyecto.
Los ayuntamientos tienen competencias sobre:
Conocer la diferencia entre licencia de bar y cafetería evita sanciones y retrasos. Además, permite planificar correctamente el equipamiento, incluyendo mobiliario de acero inoxidable que cumpla con las exigencias técnicas, sanitarias y de higiene, acelerando el proceso de apertura.
El mobiliario de acero inoxidable no es solo un elemento decorativo, sino un requisito técnico que impacta directamente en la obtención de licencias. Sus ventajas son múltiples:
Para seleccionar correctamente entre licencia de bar, cafetería o restaurante, es recomendable:
La correcta elección entre licencia de bar y cafetería es fundamental para cualquier emprendedor. Más allá de los horarios y permisos, garantiza que el local cumpla con todos los estándares técnicos, sanitarios y de seguridad. Cada detalle cuenta: desde la instalación de mesas y fregaderos de acero inoxidable hasta sistemas de extracción industrial, ventilación y señalización de seguridad. Un proyecto bien planificado reduce riesgos de sanciones, agiliza la apertura y maximiza la rentabilidad desde el primer día.
Planificar, documentar y equipar correctamente tu local con mobiliario adecuado y sistemas técnicos homologados es la clave para abrir un bar, cafetería o restaurante con éxito, asegurando que tanto clientes como inspectores encuentren un entorno seguro, eficiente y profesional. Esta atención al detalle no solo facilita la obtención de la licencia, sino que protege tu inversión y optimiza la operativa diaria.
Así que, comprender la diferencia entre licencia de bar y cafetería y equipar tu cocina con mobiliario de acero inoxidable es esencial para cualquier negocio de hostelería. Desde sistemas de extracción hasta superficies de trabajo, cada elemento debe cumplir con normativa vigente y garantizar higiene, seguridad y durabilidad. Tomar decisiones informadas sobre licencias y equipamiento asegura que tu proyecto se desarrolle con éxito y cumpla con todas las exigencias legales.
El incendio declarado a las 6:45 de la mañana en un edificio de viviendas públicas de la calle Pavía, en el barrio Miguel Hernández de Alicante, ha dejado veinticinco familias desalojadas, cinco viviendas con el techo derrumbado y diez personas atendidas por inhalación de humo, entre ellas seis agentes de la Policía Nacional. El fuego, que se propagó con rapidez debido al viento y a la estructura de cañizo del tejado, obligó a movilizar a bomberos, Policía Local, servicios sanitarios y técnicos municipales.
La rápida intervención policial permitió rescatar a varios vecinos atrapados en la tercera planta, donde se originaron las llamas. Dos explosiones alertaron a los residentes antes de que el humo invadiera las escaleras. Cuatro vecinos y seis policías nacionales fueron trasladados a centros hospitalarios tras recibir asistencia médica. La actuación coordinada de los equipos de emergencia evitó consecuencias mayores, aunque los daños estructurales han sido significativos.
La magnitud del incendio en este inmueble antiguo, construido en 1954 y con cubiertas de cañizo, vuelve a poner sobre la mesa la relevancia de disponer de extintores Alicante correctamente instalados y revisados. En edificios con más de 70 años de antigüedad, donde las instalaciones pueden presentar deficiencias estructurales, la prevención se convierte en la primera línea de defensa ante el fuego.
La rápida expansión de las llamas evidencia la necesidad de que comunidades de propietarios y administraciones refuercen los protocolos de autoprotección. Sistemas de detección temprana, señalización adecuada y equipos portátiles de extinción pueden marcar la diferencia entre un conato controlado y un siniestro de gran alcance. En zonas vulnerables o con viviendas sociales, la actualización de medidas de seguridad debe considerarse prioritaria.
Tras sucesos como el ocurrido en la calle Pavía, muchas comunidades se plantean comprar extintores adecuados a sus necesidades reales. La elección del equipo debe basarse en el tipo de riesgo predominante: fuegos de origen eléctrico, combustibles sólidos o líquidos inflamables.
En edificios antiguos, donde pueden coexistir instalaciones eléctricas obsoletas y sistemas de calefacción tradicionales, resulta fundamental seleccionar dispositivos polivalentes. La normativa vigente exige además mantenimiento periódico, señalización homologada y accesibilidad inmediata en zonas comunes como rellanos, garajes y trasteros. No basta con adquirir el equipo; es imprescindible garantizar su correcto funcionamiento mediante revisiones técnicas certificadas.
El uso de un extintor polvo abc 6 kg resulta especialmente indicado en incendios similares al registrado en el barrio Miguel Hernández. Este tipo de dispositivo actúa sobre fuegos de clase A (materiales sólidos), clase B (líquidos inflamables) y clase C (gases), ofreciendo versatilidad en situaciones complejas.
En edificios residenciales, su capacidad de descarga y alcance permiten actuar con rapidez en pasillos o escaleras antes de que el fuego se propague por la cubierta o afecte a varias viviendas. La combinación de polvo químico seco y presión controlada facilita la sofocación inicial mientras llegan los servicios de emergencia. Contar con equipos de esta categoría en cada planta podría reducir significativamente la expansión de las llamas en inmuebles de características similares.
En zonas urbanas densamente pobladas, donde los edificios cuentan con garajes comunitarios, disponer de un extintor 1 kg para coche representa una medida preventiva adicional. Los incendios pueden originarse en vehículos por fallos eléctricos o combustión espontánea, propagándose rápidamente a otras plazas de aparcamiento.
Un dispositivo compacto en el interior del vehículo permite intervenir en los primeros segundos críticos. Esta actuación inmediata puede impedir que el fuego alcance instalaciones estructurales del edificio. La cultura preventiva no debe limitarse a los espacios comunes; también abarca los elementos privados que forman parte del entorno residencial.
El extintor 6 kg se considera el estándar más habitual en comunidades de vecinos por su equilibrio entre capacidad, manejabilidad y eficacia. En el incendio de Alicante, la rápida propagación por el tejado de cañizo demuestra cómo materiales tradicionales incrementan el riesgo estructural.
La instalación estratégica de equipos de 6 kg en rellanos, accesos y zonas de tránsito facilita una respuesta inmediata. Además, su mantenimiento anual garantiza que el agente extintor conserve propiedades óptimas. En edificios con antecedentes de deterioro o abandono, reforzar la dotación de estos equipos constituye una medida básica de autoprotección colectiva.
La tragedia ocurrida en Alicante genera un efecto inmediato en otras localidades cercanas, donde la revisión de sistemas contra incendios se convierte en prioridad. Empresas especializadas en extintores Valencia y provincia han intensificado campañas informativas dirigidas a comunidades de propietarios y administradores de fincas.
La proximidad geográfica y similitud de construcciones antiguas obligan a adoptar medidas preventivas homogéneas. Revisiones técnicas, sustitución de equipos obsoletos y actualización de planes de evacuación forman parte de un enfoque integral de seguridad que reduce riesgos ante siniestros de gran magnitud.
El extintor abc destaca por su capacidad de actuación en múltiples tipos de fuego, lo que lo convierte en el equipo más extendido en edificios residenciales y públicos. Su presencia en pasillos, escaleras y zonas comunes cumple con exigencias reglamentarias y aporta tranquilidad a los residentes.
En el caso del inmueble afectado, los técnicos municipales y la Entidad de Suelo y Vivienda han evaluado daños estructurales severos. La rehabilitación del edificio número 6 resulta improbable, mientras que el número 4 presenta sobrecarga de agua tras la extinción. Estos datos subrayan la importancia de reforzar la prevención antes de que las consecuencias sean irreversibles.
El extintor 6 kg abc combina capacidad suficiente con adaptabilidad a distintos escenarios. En barrios con edificaciones antiguas y estructuras inflamables, disponer de este equipo en cada bloque puede contener incendios en fases iniciales.
Su instalación estratégica, junto con formación básica a los vecinos sobre uso correcto, incrementa la eficacia de la respuesta ciudadana ante emergencias. La prevención activa, respaldada por dispositivos homologados, constituye un pilar esencial para reducir daños personales y materiales.
Contar con una empresa de extintores certificada garantiza inspecciones periódicas, recarga reglamentaria y asesoramiento adaptado a cada edificio. La intervención profesional no solo asegura el cumplimiento normativo, sino que optimiza la ubicación de los equipos según la distribución arquitectónica.
Tras el incendio en el barrio Miguel Hernández, el Ayuntamiento y la Generalitat han activado realojos en hostales y en el Centro de Atención de Urgencia Social. Más de sesenta personas han recibido apoyo alimenticio y productos de primera necesidad. La coordinación institucional ha sido determinante, pero la prevención estructural debe reforzarse para evitar nuevos episodios similares.
La experiencia demuestra que la combinación de infraestructuras seguras, equipos de extinción adecuados y mantenimiento constante reduce significativamente la probabilidad de catástrofes. La seguridad contra incendios no admite improvisación; exige planificación, inversión y compromiso continuo.
UNE 23510 sistemas de extinción de incendios en cocinas comerciales. Marco normativo y exigencia técnica en cocinas profesionales.
La protección contra incendios en cocinas profesionales constituye uno de los pilares estructurales de la seguridad en establecimientos de hostelería, restauración colectiva, hospitales y complejos hoteleros. La presencia constante de grasas, aceites a altas temperaturas, llamas abiertas y equipos de cocción de elevada potencia térmica configura un escenario de riesgo que exige soluciones técnicas específicas y certificadas.
La norma UNE 23510 establece los criterios que deben cumplir los sistemas automáticos de extinción diseñados exclusivamente para cocinas comerciales. Su aplicación garantiza no solo la rápida supresión del fuego en su fase inicial, sino también la prevención de la reignición, factor determinante en incendios asociados a aceites y grasas vegetales o animales.
Determinar el precio sistema automatico de extincion de incendios en cocinas requiere un análisis técnico detallado que contemple potencia instalada, número de equipos de cocción, dimensiones de campanas y configuración del conducto de extracción. No existe una solución estándar válida para todas las instalaciones, ya que cada cocina presenta riesgos y particularidades estructurales diferentes.
El presupuesto final depende de la cobertura necesaria, del número de boquillas de descarga, del agente extintor empleado y del sistema de corte automático de gas y electricidad. La inversión debe interpretarse como un mecanismo de protección patrimonial y continuidad operativa, no como un gasto accesorio.
Los sistemas automáticos extinción para campanas, alineados con la une 23510 sistemas de extinción de incendios en cocinas comerciales, están diseñados para actuar directamente sobre el foco más frecuente de ignición: la acumulación de grasa en filtros y plenums. La campana extractora concentra vapores inflamables que, al combinarse con temperaturas elevadas, pueden originar incendios de rápida propagación.
Estos sistemas incorporan detección térmica calibrada que activa la descarga automática del agente químico húmedo cuando se supera el umbral preestablecido. La cobertura no se limita a la superficie visible, sino que incluye conductos iniciales y zonas ocultas donde la grasa se deposita progresivamente.
La une 23510, desarrollada por la Asociación Española de Normalización, define los requisitos de diseño, instalación, mantenimiento y verificación de estos sistemas automáticos. Su aplicación es referencia obligada en España para cocinas industriales y comerciales, tanto en nuevas aperturas como en reformas integrales.
La norma regula específicamente la protección de:
Campanas extractoras industriales
Filtros y plenums
Conductos de extracción
Freidoras industriales
Planchas, hornos y fogones
Equipos que operan con aceites y grasas
Su alcance técnico obliga a garantizar la extinción efectiva y la neutralización del riesgo de reignición, característica esencial en fuegos clase F.
El sistema de detección constituye el primer eslabón operativo. Se emplean fusibles térmicos calibrados, cable termosensible o detectores lineales que reaccionan ante temperaturas previamente definidas. Estos dispositivos se instalan estratégicamente sobre freidoras, dentro del plenum, en el interior de la campana y en el primer tramo del conducto.
La activación debe producirse en la fase incipiente del incendio, antes de que el fuego alcance niveles estructurales. La rapidez en la respuesta es determinante para evitar daños mayores y garantizar la integridad del personal.
La UNE 23510 exige la utilización de agentes químicos húmedos específicamente formulados para fuegos clase F. Su eficacia se basa en cuatro principios técnicos:
Saponificación del aceite caliente, generando una capa jabonosa estable.
Aislamiento del oxígeno, impidiendo la combustión.
Reducción térmica inmediata, enfriando la superficie del aceite.
Prevención de reignición, incluso tras la descarga inicial.
No se admiten agentes convencionales como CO₂ para esta aplicación concreta, ya que no proporcionan el enfriamiento necesario para evitar que el aceite vuelva a inflamarse.
Las boquillas constituyen el elemento visible del sistema. Su diseño y orientación están calculados para cubrir de forma integral:
Superficie de freidoras
Zona de planchas
Filtros de campana
Conducto inicial
Cada boquilla presenta un patrón de pulverización específico que maximiza la dispersión del agente. Una mala orientación compromete la eficacia global del sistema, convirtiendo la instalación en una protección incompleta.
La activación del sistema debe incluir el corte inmediato de gas y electricidad. Este mecanismo elimina la fuente de energía que alimenta el incendio, reduciendo la posibilidad de propagación. La desconexión automática forma parte inseparable de la conformidad con la UNE 23510 y representa uno de los aspectos más relevantes en auditorías técnicas.
El diseño del sistema requiere un estudio previo que contemple:
Potencia térmica instalada
Tipo de combustible
Dimensiones de campana
Longitud del conducto
Distribución de equipos de cocción
La instalación debe ejecutarse por empresa habilitada en protección contra incendios y cumplir con el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI). La documentación técnica, el acta de puesta en marcha y la certificación del fabricante forman parte del expediente obligatorio.
La ausencia de alguno de estos elementos puede invalidar inspecciones municipales o coberturas aseguradoras.
Un sistema automático no finaliza su ciclo con la instalación. La norma exige:
Revisiones trimestrales
Mantenimiento anual completo
Sustitución de fusibles térmicos
Verificación de presión del cilindro
Comprobación del estado de boquillas
Tras cada activación, se impone una revisión integral antes de reanudar la actividad. Además, la limpieza periódica de campanas y conductos resulta indispensable para mantener la eficacia del sistema.
La acumulación excesiva de grasa reduce la capacidad de extinción y altera la dispersión del agente químico.
Las aseguradoras incorporan cada vez con mayor frecuencia la exigencia de sistemas certificados bajo UNE 23510 para cocinas comerciales. La carencia de esta protección puede traducirse en:
Incremento de primas
Limitaciones de cobertura
Rechazo de indemnización
La implementación del sistema se convierte en una medida de estabilidad financiera y protección patrimonial.
Los sistemas regulados por UNE 23510 difieren sustancialmente de:
Extintores manuales
Rociadores tradicionales
Sistemas de CO₂
Los incendios en aceites calientes requieren una solución especializada capaz de enfriar y sellar la superficie. Los sistemas genéricos no garantizan la supresión definitiva ni la prevención de reignición.
El cumplimiento de la norma aporta beneficios operativos concretos:
Reducción del riesgo estructural
Protección directa del personal
Minimización de daños materiales
Reanudación rápida de la actividad
Cumplimiento normativo integral
Mejora de la imagen corporativa
La seguridad técnica se convierte en un elemento diferenciador en un sector altamente competitivo.
Un sistema conforme a UNE 23510 debe integrarse con:
Señalización de emergencia
Alumbrado de evacuación
Extintores portátiles clase F
Detectores complementarios
Central de alarma cuando proceda
La protección eficaz no se concibe de forma aislada, sino como parte de un esquema coordinado de seguridad contra incendios.
Entre las deficiencias más habituales se encuentran:
Dimensionamiento incorrecto
Boquillas mal orientadas
Ausencia de cobertura en conductos
Falta de corte automático de gas
Mantenimiento insuficiente
Cada uno de estos errores compromete la funcionalidad del sistema y expone al establecimiento a riesgos innecesarios.
La adopción de la UNE 23510 representa una decisión estratégica orientada a la protección de vidas, bienes e inversión empresarial. Las normativas municipales y autonómicas incrementan progresivamente las exigencias técnicas en nuevas aperturas y reformas.
La prevención eficaz en cocinas comerciales exige soluciones específicas, certificadas y mantenidas bajo parámetros técnicos rigurosos. Solo un sistema automático diseñado conforme a esta norma garantiza respuesta inmediata, supresión efectiva y continuidad operativa.
La seguridad en instalaciones de hostelería no admite improvisaciones. La implementación rigurosa de la UNE 23510 consolida un entorno profesional protegido frente a uno de los riesgos más frecuentes y devastadores del sector gastronómico.